Me reconocerás
porque desnuda
soy diferente a todas las mujeres,
por mucho que hayas mirado mucho con tus manos,
por mucho que tus ojos hayan atravesado mil alientos,
por mucho que tu lengua sepa de otros aromas
He sido así, para ti, un instante prolongado en todos los destellos
y aún más
He sido para ti, conmigo,
en los contornos que sólo la piel parecía ponernos por límite,
en la grandeza del cosmos de una noche de invierno,
en las dulces comisuras de todos los labios
y en la infinitud de la cadencia de mis hombros
Sin despertar hemos soñado despiertos
rompiendo adrede todas las horas de la madrugada,
bordada la blancura de mi pecho en tu espalda,
estremeciéndonos en réplicas de terremoto,
ardiendo en empalagosa jalea derretida
que busca consuelo en la violencia de la novena ola
y queda atrapada en sal, cristalizada,
preservado su gozo para siempre