para E., con cariño
He pasado algunos días con fiebre, dolor muscular y malestar abdominal. Apenas he podido descansar, pues la fiebre y el malestar me mantenían intranquila y a veces tiritando. El sólo hecho de ver comida a mi alrededor me producía náuseas, así que estuve manteniéndome a base naranjas, té y bebidas de cola, lo que me pareció que mejor podía tolerar mi estómago.
La fiebre cesó hace dos días, lo cual me hizo sentir alivio a la vez que un profundo cansancio que subsané durmiendo más de lo normal para compensar las horas pasadas de noches de insomnio y pesadillas.
Los últimos días me siento tan bien que mi estado supone, en cierto modo, un renacimiento. O quizás podría llamarlo trasformación o metamorfosis. Después de tanta fiebre conviene purificarse, alcanzar la catarsis, vaciarse de toxinas, cambiar de piel. Mi llegada al estado de mejoría fue acompañado, no sé si inconscientemente, por un baño caliente, largo y perfumado, y por un cambio de toda la lencería, tanto de mi ropa como de la de mi cama, incluidas las mantas. Despertar al día siguiente entre el olor dulzón a jabón de mi cama, desperezarme, abrir un hueco entre la tela y salir, fue como la aparición de una mariposa tras franquear su crisálida después del periodo larvario, preparada para desplegar las alas y echarse a volar.

y con todos sus colores, un beso bolboreta
Celebro tu vuelta al mundo de los renacidos. Espero que con la muda de tu piel también renacieran nuevas y mejores perspectivas de percibir el mundo. Saludos
JUAN