Lejos

Mientras doblaba las toallas limpias, pensaba en escribir unas líneas y pensaba que, en el momento de teclear, sabría con certeza que estarías muy lejos, tanto, que mi mente apenas alcanza a imaginar la distancia que te separa de esta ciudad.

Imagino también, sobre todo a través de las evocaciones que me ofrecen la literatura y el cine, el viento sobre caminos indómitos, cuyos límites han sido borrados desde siempre por la polvareda, convertidos en vastas planicies, sin nieve ya a estas alturas de la primavera y sin sombreros que puedan perderse entre la salvaje corriente arremolinada, como aquellos que usaba A. hace ya mucho tiempo y que enganchaba a su pelo con agujas rematadas en brillantes. Y las cúpulas metálicas, doradas o esmaltadas en colores, contra un denso cielo de plomo, de una belleza tan irreal como se me antoja Venecia.

Has ido a buscar a una princesa de ojos grises y corazón e inteligencia de fuego. El contraste perfecto entre el rojo y la plata, el fruto de una tierra helada que ha sabido pensar para el mundo música de cristal capaz de abrasar el alma.

Salud y suerte.

Hasta pronto.

Publicado en on Mayo 27, 2009 at 1:20 pm Comentarios (2)

Metamorfosis

para E., con cariño

He pasado algunos días con fiebre, dolor muscular y malestar abdominal. Apenas he podido descansar, pues la fiebre y el malestar me mantenían intranquila y a veces tiritando. El sólo hecho de ver comida a mi alrededor me producía náuseas, así que estuve manteniéndome a base naranjas, té y bebidas de cola, lo que me pareció que mejor podía tolerar mi estómago.

La fiebre cesó hace dos días, lo cual me hizo sentir alivio a la vez que un profundo cansancio que subsané durmiendo más de lo normal para compensar las horas pasadas de noches de insomnio y pesadillas.

Los últimos días me siento tan bien que mi estado supone, en cierto modo, un renacimiento. O quizás podría llamarlo trasformación o metamorfosis. Después de tanta fiebre conviene purificarse, alcanzar la catarsis, vaciarse de toxinas, cambiar de piel. Mi llegada al estado de mejoría fue acompañado, no sé si inconscientemente, por un baño caliente, largo y perfumado, y por un cambio de toda la lencería, tanto de mi ropa como de la de mi cama, incluidas las mantas. Despertar al día siguiente entre el olor dulzón a jabón de mi cama, desperezarme, abrir un hueco entre la tela y salir, fue como la aparición de una mariposa tras franquear su crisálida después del periodo larvario, preparada para desplegar las alas y echarse a volar.

animacion-mariposa

Publicado en on Marzo 3, 2009 at 7:28 am Comentarios (2)

Hegoak ebaki banizkio / Si le hubiera cortado las alas

nerea izango zen / habría sido mío,

ez zuen aldegingo / no habria escapado.

Bainan, honela / Pero así,

ez zen gehiago txoria izango / habría dejado de ser pájaro

eta nik… / y yo…

txoria nuen maite. / yo lo que amaba era un pájaro.

Publicado en on Febrero 17, 2009 at 10:59 am Dejar un comentario

Me reconocerás

porque desnuda

soy diferente a todas las mujeres,

por mucho que hayas mirado mucho con tus manos,

por mucho que tus ojos hayan atravesado mil alientos,

por mucho que tu lengua sepa de otros aromas

He sido así, para ti, un instante prolongado en todos los destellos

y aún más

He sido para ti, conmigo,

en los contornos que sólo la piel parecía ponernos por límite,

en la grandeza del cosmos de una noche de invierno,

en las dulces comisuras de todos los labios

y en la infinitud de la cadencia de mis hombros

Sin despertar hemos soñado despiertos

rompiendo adrede todas las horas de la madrugada,

bordada la blancura de mi pecho en tu espalda,

estremeciéndonos en réplicas de terremoto,

ardiendo en empalagosa jalea derretida

que busca consuelo en la violencia de la novena ola

y queda atrapada en sal, cristalizada,

preservado su gozo para siempre

Publicado en on Febrero 14, 2009 at 3:23 pm Dejar un comentario

Estado de cuentas

Pasadas las fiestas de turrón y mazapán me encuentro de nuevo en paro aunque, mirando el lado positivo, a muy poco tiempo de estar aquí, he podido estar trabajando durante más de un mes como “chica-chaleco” en un conocido establecimiento de un centro comercial de la Diagonal vendiendo y recomendando películas y música. No me ha ido mal, más bien al contrario, y mi jefa se ha quedado sorprendida por la paciencia, disponibilidad y buena cara que he mostrado con todos los clientes. Ahora se suma a mi curriculum una valliosa experiencia comercial, aunque sigo insistiendo en el empeño de desarrollar aquello que más me gusta: la docencia. Al menos intentaré que los responsables de todos los centros de enseñanza privados y concertados de la ciudad sepan que existo y que si me requieren estoy a una llamada de teléfono.

Puedo comprender ya sin tanto esfuerzo la lengua del lugar, si bien sigo las clases con mucha atención con el fin de aprender a escribir y a expresarme, para lo cual sospecho necesitaré todavía bastante tiempo. Leo a diario cosas en catalán, aunque he de reconocer que lo más difícil, como siempre ocurre, es la lengua literaria, y que muchas obras todavía se encuentran fuera de mi alcance. Hasta ayer era la única chica española de mi clase, lo cual me brinda la posibilidad de conocer otras culturas. Espero poder aprender con V. un poco de ruso mientras yo le ofrezco una muestra de mi legado gallego.

A finales de año se representó por primera vez, a través de textos declamados por una actriz, parte de la obra Viatges i Flors, de Mercè Rodoreda, para cuya escenificación participé -bajo la dirección de B. y los consejos de S.- creando flores de papel. La actriz aparecía por entre el público con una maleta y se dirigía al escenario. Sus palabras lujosas eran acompañadas por una excelente selección de piezas para piano y violín interpretada con precisión y sentimiento por I. y M., dos grandes profesionales. En determinado momento la maleta se abría y aparecía, para los ojos atónitos del público, un abanico verde que simulaba un jardín. Más tarde la actriz adornaba el maravilloso desplegable con mis lirios y rosas de origami durante todo el tiempo que sonaba una melodía de Albéniz. Fue un espectáculo íntimo, elegante y encantador, realizado con un gusto exquisito. Frente al escenario en tarima se dispusieron mesas con manteles blancos y velas de té en soportes de vidrio translúcido, acaramelado, en el centro de cada una. Alrededor, invitaciones en forma de corolas de papel plegado en tonos peladilla con los datos del evento en letras manuscritas de tinta líquida. El lugar, la Nau Ivanow, antigua nave industrial cedida por un admirable mecenas contemporáneo . El abrigo, la iluminación que tan bien supo modular J., resaltando la belleza de todo aquello que merecía atención. El pasado día 6 volvió a representarse y de nuevo fue estupendo revivir sensaciones tan gratas, todo un placer para los sentidos.

La alegría inmensa de poder visitar el MNAC en buena compañía y admirarme de nuevo ante La granadina de Anglada Camarasa o el Plein air de Ramón Casas.

Tito, el gato, se recupera muy bien de una herida infectada entre mimos, atenciones y el calor de mi cuarto. Y se muestra de nuevo juguetón, lo cual significa que no tiene molestias. Me ha dado más de un susto últimamente, pero ahora ya puedo sonreír tranquila.

Escucho obsesivamente Hallelujah en la versión de Jeff Buckley y me acuerdo de mis compañeros de guitarra de la academia de Oviedo y de las tertulias de cada miércoles en el café de abajo.

Y mientras tanto, la vida continúa.

viatges-i-flors

Publicado en on Febrero 11, 2009 at 5:45 pm Dejar un comentario

Poemas: transcripción y dedicatoria

A los poetas, a todos los que siempre serán niños, a D., a mi gente gallega, a Anxo Angueira

HOMENAXE A RILKE

A voz baixa polas vellas paredes

deica o lume que fica nas rosas,

a voz coma unha man

que xa non sabe como atopar a súa sombra na luz

Ser arbre, ser unha fonte ou unha cantiga,

facer do vento unha ollada celestial

na que as palabras non se murchan xamais

e sorrí un neno

Alguén está moito máis lonxe de todos nós

e asemade moi más pretiño

coa chama

como se xogase con espellos para dicirnos

que non hai inverno no corazón e

el é o dono da derradeira pomba

E esa rosa que se murcha

é un grande segredo que se perde

Álvaro Cunqueiro


A S.

PANDÉMICA Y CELESTE

Imagínate ahora que tú y yo
muy tarde ya en la noche
hablemos hombre a hombre, finalmente.
Imagínatelo,
en una de esas noches memorables
de rara comunión, con la botella
medio vacía, los ceniceros sucios,
y después de agotado el tema de la vida.
Que te voy a enseñar un corazón,
un corazón infiel,
desnudo de cintura para abajo,
hipócrita lector -mon semblable,-mon frère!

Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo
quien me tira del cuerpo a otros cuerpos
a ser posiblemente jóvenes:
yo persigo también el dulce amor,
el tierno amor para dormir al lado
y que alegre mi cama al despertarse,
cercano como un pájaro.
¡Si yo no puedo desnudarme nunca,
si jamás he podido entrar en unos brazos
sin sentir -aunque sea nada más que un momento-
igual deslumbramiento que a los veinte años !

Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
-con cuatrocientos cuerpos diferentes-
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.

Y por eso me alegro de haberme revolcado
sobre la arena gruesa, los dos medio vestidos,
mientras buscaba ese tendón del hombro.
Me conmueve el recuerdo de tantas ocasiones…
Aquella carretera de montaña
y los bien empleados abrazos furtivos
y el instante indefenso, de pie, tras el frenazo,
pegados a la tapia, cegados por las luces.
O aquel atardecer cerca del río
desnudos y riéndonos, de yedra coronados.
O aquel portal en Roma -en vía del Balbuino.
Y recuerdos de caras y ciudades
apenas conocidas, de cuerpos entrevistos,
de escaleras sin luz, de camarotes,
de bares, de pasajes desiertos, de prostíbulos,
y de infinitas casetas de baños,
de fosos de un castillo.
Recuerdos de vosotras, sobre todo,
oh noches en hoteles de una noche,
definitivas noches en pensiones sórdidas,
en cuartos recién fríos,
noches que devolvéis a vuestros huéspedes
un olvidado sabor a sí mismos!
La historia en cuerpo y alma, como una imagen rota,
de la langueur goûtée à ce mal d’être deux.
Sin despreciar
-alegres como fiesta entre semana-
las experiencias de promiscuidad.

Aunque sepa que nada me valdrían
trabajos de amor disperso
si no existiese el verdadero amor.
Mi amor,
íntegra imagen de mi vida,
sol de las noches mismas que le robo.

Su juventud, la mía,
-música de mi fondo-
sonríe aún en la imprecisa gracia
de cada cuerpo joven,
en cada encuentro anónimo,
iluminándolo. Dándole un alma.
Y no hay muslos hermosos
que no me hagan pensar en sus hermosos muslos
cuando nos conocimos, antes de ir a la cama.

Ni pasión de una noche de dormida
que pueda compararla
con la pasión que da el conocimiento,
los años de experiencia
de nuestro amor.
Porque en amor también
es importante el tiempo,
y dulce, de algún modo,
verificar con mano melancólica
su perceptible paso por un cuerpo
-mientras que basta un gesto familiar
en los labios,
o la ligera palpitación de un miembro,
para hacerme sentir la maravilla
de aquella gracia antigua,
fugaz como un reflejo.

Sobre su piel borrosa,
cuando pasen más años y al final estemos,
quiero aplastar los labios invocando
la imagen de su cuerpo
y de todos los cuerpos que una vez amé
aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo.
Para pedir la fuerza de poder vivir
sin belleza, sin fuerza y sin deseo,
mientras seguimos juntos
hasta morir en paz, los dos,
como dicen que mueren los que han amado mucho.

Jaime Gil de Biedma

Publicado en on Enero 25, 2009 at 6:24 am Comentarios (3)

Flash back

Han sucedido muchas cosas en muy poco tiempo. Me he tomado un descanso para meditar durante un buen rato. Siempre me sienta bien. Esta vez he puesto música al mismo tiempo y he conseguido entrar en una especie de hipnosis voluntaria muy agradable.

Hoy no me siento del todo bien; me duele el vientre, habiéndose preparado para este malestar durante casi un mes, como precio por la edad fértil. Mañana acudo por la mañana a una entrevista de trabajo en la Diagonal. Según lo que me digan, decidiré si ir o no a otra a la que fui convocada el martes por la tarde junto a la Sagrada Familia. Será necesario tomar una decisión, lo cual, lejos de asustarme, me produce el bienestar de saber que voy a seguir algún camino. En cualquier caso creo que si surge alguno de los dos trabajos, tendré tiempo suficiente para desempeñar otra actividad.

N. ha alquilado un local en el espacio que se está desarrollando bajo el nombre de proyecto 22@. Con ello quiere perseguir -y acaso alcanzar- la realización de uno de sus sueños; la creación de un taller artístico a su cargo. El mes que viene expone algunas de sus obras en las paredes de un café de la ciudad en el que estuvimos la otra tarde. Con las ventas…

Hace frío, demasiado frío estos días, aunque no hace mucho que me puse un jersey por primera vez este otoño. El paso del tiempo se ha dejado notar a través de las hojas de los árboles. Es tarde ya, apenas queda un mes para el solsticio. Los días son tan breves que me parece vivir en una noche eterna, a no ser por la pequeña tregua que ofrece el destello del  broche plateado del alba, demasiado temprana siempre.

Aunque todavía no trabajo con intensidad, encuentro siempre donde ocupar el tiempo. Me da la impresión de que no es posible aburrirse ante la amplia oferta de esta ciudad. En esta época, con sólo salir a la calle a mirar los escaparates de Navidad, resulta más que suficiente, pues Barcelona es coqueta y espléndida. Pero hay otras cosas que me llenan el alma de alegría, lo mismo que el placer de respirar aire frío. Me he apuntado a un grupo poético que se reúne los domingos por la tarde en un garito del barrio medieval con vistas a la hermosa y elegante Plaça del Rei. Alrededor de una taza caliente o una cerveza buscamos el sentido del mundo y de las palabras, leemos y pensamos, hablamos y escuchamos, y entretanto los alientos se confunden y se transforman en un fluido eternamente joven.

Dentro de un mes habrá una representación de unos textos de una escritora catalana. Me encargaré de contribuir a decorar el escenario con diversas flores de origami. Estamos diseñando el programa de mano, en el que se me ocurre que el texto quede reunido en la corona de pétalos de una flor sencilla. Pero todavía tengo que hablarlo con el director.

Me encuentro bien en este momento, sentada ante un café en un establecimiento de la Plaça del Pi, rodeada por calles de piedra frecuentadas por no demasiada gente a estas horas de sobremesa. Una tarde paseé por aquí con M. y fue agradable quedarnos a charlar con los pintores que exhibían sus obras, mirar escaparates y tomar un vino en una taberna. M. me regaló música y textos; yo, un cuaderno y figuras de papel que hacía con servilletas. Hablábamos, reíamos, callábamos en grata compañía.

Agradezco a M. aquella mañana en el Parc de la Ciutadella, adonde llegamos por casualidad, el sol calentándonos la espalda mientras hablábamos de recetas y otras cosas, de la vida misma en definitiva. Luego la perdí en una entrada de metro de la línea roja hasta que volví a saber de ella a través de sus palabras y su gratitud por las golosinas de violeta.

Esta mañana llamé a P. de camino por el Eixample pero no estaba en casa; en otro momentos nos veremos.

Os agradezco vuestra bienvenida, amics cataláns, y os entrego el calor de mi corazón en estos días helados.

Publicado en on Enero 15, 2009 at 6:03 pm Comentarios (1)

Los Reyes Magos

El aire huele de nuevo a cristal helado y a madera quemada que llega de alguna chimenea de las casas vecinas. Más que nunca se valora el calorcillo de casa y la caricia de una manta que alguien que nos quiere nos pone encima cuando nos quedamos dormidos en un sillón después de la comida. Anochece pronto, se encienden las luces en pequeñas estancias que parecen farolillos vistas desde la calle.

En las ciudades han puesto bombillas de colores que forman dibujos de estrellas, de árboles, de ángeles… el aire es tan frío que se nota cada ráfaga inspirada y las ventanillas de los autobuses se llenan de vaho tibio y humano. Los niños más pequeños pasean los domingos o las tardes de sus días de vacaciones escolares cogidos de la mano diestra de sus padres para no perderse entre el vaivén de las multitudes. Van bien vestidos y abrigados, sonríen, prueban el mazapán y el turrón por primera vez, meriendan en una chocolatería del centro de la ciudad. Son felices sin darse cuenta, duermen hasta tarde excepto la noche mágica del 5 de enero.

El 5 de enero el tiempo pasa tan lento que nadie piensa que va a llegar alguna vez el momento de ver los regalos envueltos con cariño para abrirlos junto al zapato que ha dejado uno mismo en el lugar habitual. Los niños tardan en dormirse, están nerviosos e inquietos, les duele el estómago de emoción. Por la tarde, un primo mayor les ha hablado de los Reyes Magos, les ha contado que llegan en barcos dorados a las ciudades con mar y que traen regalos para los que se hayan portado bien. Pero advierte también que nadie puede levantarse por la noche so pena de quedarse dormido bajo el poder somnífero de unos polvos mágicos traídos por ellos y fabricados a base de una resina que sólo se encuentra en Oriente y de la que sólo ellos tienen la fórmula de su elaboración. Nadie puede ver a los Reyes Magos, sólo saber que han traído regalos y que han dejado sus copas de champán medio vacías sobre la mejor mesa de la casa, la mesa de madera que se ha utilizado para las grandes cenas en familia. Pese a todo, mamá pudo vislumbrar, de niña, entre la oscuridad, la capa de una de sus majestades. Yo de pequeña bebí el champán que sobró de las copas y pensé durante algunos días que me iba a volver invisible.

Cuando atardece, los corazones comienzan a latir más fuerte de emoción. Nos abrigamos bien para ir a la cabalgata. Cogemos cien caramelos, algunos se nos caen en los bolsillos enormes de los abrigos de fieltro, donde guardamos de todo el resto de la estación, donde nos cabe un poemario querido que un amor nos ha regalado; otros nos dan en la cabeza, amortiguados por los gorros de lana. No hay tiempo que perder, hay que llegar a casa y acostarse pronto, ya están en camino, ya han llegado a la ciudad.

A la mañana siguiente nadie tiene frío, sudamos de emoción. Corremos con las mejillas coloradas a ver los tesoros envueltos en papel multicolor… y volvemos a vivir la  misma emoción cuando uno de nuestros hermanos o nuestros padres abren sus paquetes, todavía un poco soñolientos y remolones. Esa mañana desayunamos las golosinas que han  puesto para nosotros en una bolsita de organdí con una estrella bordada. Todo es nuevo, querido, recibido con ilusión. Veo que me han traído unos mitones para que no se me congelen las manos al escribir a máquina las noches frías de invierno. Alguno de los regalos llega hasta lo más recóndito del alma y no la abandonará en toda la vida. Se nos hace un nudo en la garganta al pensar que habrá que aguardar un año entero el acontecimiento mágico, pero lo deseamos con un escalofrío persistente en el corazón y con estrellas de esperanza reflejadas en ojos eternamente infantiles y sinceros.

Publicado en on Diciembre 21, 2008 at 12:34 am Comentarios (2)
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¡Feliz Solsticio!

Mis mejores deseos para estos días que llegan y para los que continúan.

Poema

Hace tiempo que lo sé: no somos libres,

Y sin embargo siempre he sido

La que eligió aquel camino

A pesar de la fuerza del viento

Que nada es lo que veo

Aunque lo parezca

Que el corazón sólo es un músculo en el fondo

Y que mucho más adentro,

En la esencia misma,

Está el impulso, la letra incorpórea,

El aliento que envuelve en latido las palabras

He sabido

Mucho antes de existir

Qué es el deseo

Y que la locura

Es sensatez ante los sueños

Publicado en on Diciembre 11, 2008 at 10:43 am Comentarios (2)
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