Mi día “libre”

Como no me encontraba a gusto en la cama, pues sentía el vientre hinchado y dolorido, me levanté enseguida, habiendo perdido hacía ya un buen rato, el hilo del sueño. En la radio hablaban de los besos que han marcado una vida; llamaban algunos oyentes y contaban sus experiencias. Giré la ruedecilla hasta el clic que indica el apagado del aparato.

El martes se ha convertido, este trimestre, en mi día más o menos libre. Solamente doy una clase de francés a primera hora de la tarde a semanas alternas. Y hoy no toca. Así que asistiré a las 17 –también con la misma periodicidad, cuando el vacío de la otra clase me lo permite- a clase de guitarra. Las clases van bien y mi nuevo instrumento responde muy satisfactoriamente, como si tuviese mucho que decir, como si hubiese nacido para hablar.

Recuerdo, hace años, cuando la tarde de los martes era propicia para ir a ver un película en el Cine Plata –no sé qué habrá sido de aquel espacio- el día del espectador. Recuerdo muy bien aquella sala amplia e inclinada, cómoda pero algo inhóspita, donde vi Belle Époque, La camioneta o La Cena.

Por la mañana pretendo dejar la casa un poco arreglada. Estoy empezando a cambiar algunas  cosas de sitio, pues me he planteado redistribuir algunos espacios. En el cuarto donde atiendo a algunos particulares y donde están el ordenador, una mesa con sillas, los estantes llenos de cachivaches de pintura, libros de texto y diccionarios, los caballetes y el atril con partituras, los rollos de papeles diversos, todos los juguetes del gato y mil asuntos más, quiero poner un dormitorio con vistas al bulevar, lo mismo que el mío, por donde entre la luz del sur cada mañana. Mamá podrá obtener la jubilación algo antes de lo que tenía pensado; su intención es pasar algunas temporadas conmigo, así que el nuevo dormitorio, en principio, será para ella. Mi nuevo “taller” o “lugar de operaciones” será ubicado en el cuarto de atrás, el más tranquilo de la casa, aunque también el más oscuro, fresco y pequeño. Quizás lo pinte de amarillo; resultará más cálido y acogedor.

Hacía algún tiempo que no blogueba, así que hoy me he permitido el lujo de hacerlo.

Hay una montaña de ropa limpia para doblar y otro montón esperando turno para pasar por la lavadora.

Debo ir a la bilioteca y a la compra.

¡Feliz día!

sabanas_franela.jpg

 

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Published in: on febrero 19, 2008 at 7:46 am  Comments (1)  

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