Historial

Hace aproximadamente quince días que apareció el dolor. Dolor dental, difícil de explicar por lo difuso, pero prolongado, intenso, caprichoso, desesperante. Lo achacaba a una posible especie de reflejo desagradable que me parecía que había dejado el vacío de las cordales extraídas en el quirófano hace aproximadamente dos años. Ya me ha ocurrido otras veces, aunque nunca de un modo tan exagerado. Solía desaparecer del mismo modo que había llegado. Cuando irrumpió esta vez, esperé a que se diluyera, pero continuó con tal virulencia que una noche de sábado me acerqué al Servicio de Urgencias del Hospital Central. Me miraron la boca y no encontraron nada anormal. Un análisis de sangre no indicaba infección alguna. Analgésico vía intravenosa, dos recetas y a casa. El medicamento inyectado no acaba con el dolor. Amanece y no hay apenas nadie en la calle. Me veo vagando en busca de una farmacia de guardia. Me tratan de mala manera, como si me estuviesen haciendo un favor a deshora. Pago y me marcho.

 

Visita al dentista. Tan sólo hay una pequeña caries después de dos años sin revisión y quieren restaurar un empaste viejo de aquellos plateados, además de hacerme una limpieza dental. Nada de particular. Ven necesario que me realicen una ortopantomografía. Estudiados los resultados, me cuentan que todo es normal, que el hueso y los tejidos que rodeaban a las cordales se han regenerado con éxito, que sólo aparecen algunas zonas como delineadas que indican irritación periodontal. “Tienes hipersensibilidad dental”, me dicen, algo que ya sé de buena tinta y que no me permite dormir una noche entera ni comer ni beber lo que debería.

 

Sospechan que apriete los dientes cuando duermo -consecuencia del estrés- y que eso haga que se resientan los nervios adyacentes. Entre el tratamiento de las caries, la limpieza dental y una férula de descarga, el presupuesto asciende a 400 euros. Pero no existe panacea contra la hipersensibilidad, me advierten. El caso es que el dolor continúa y lo voy paliando a base de analgésicos -600 mg de ibuprofeno cada 8 horas-, y que ante él, cada vez que reaparece, me siento perdida y vulnerable, hasta el punto de acabar llorando, no pocas veces, de impotencia y agotamiento.

 

 

 

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Published in: on mayo 18, 2008 at 2:22 am  Comments (6)  
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6 comentariosDeja un comentario

  1. Espero encuentres remedio a ese dolor. Es de los más molestos que existen.

    Un abrazo. 🙂

  2. O mesmo digo. Bicos. 🙂

  3. ohhhh ke pena amiguita…recuerda ke las lagrimas no arreglan nada y tus sonrisas nos alegran la vida y te llenan de vitalidad

  4. Mis peores pesadillas tienen que ver con los dientes, las muelas y las encías. Soy muy aprensivo con respectoa este tema. Los dolores de muelas son de lo peorcito y aún gracias de los analgésicos. Así que ánimo, en mi vida no pasa una semana sin dos o tres dosis de ibuprofeno y hemicraneal para aliviar las odiosas y peristentes migrañas que me acosan desde… siempre. Saludos:
    JUAN

  5. Gracias por los ánimos. La verdad es que lo pasé muy mal -hablo en pasado, afortunadamente-, pero el dolor se fue del mismo modo que llegó. Besos.

  6. Por cierto, Juan, yo también padezco migrañas desde siempre y voy paliando el dolor con ibuprofeno, ¿qué medicamento tomas tú? Un saludo.


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