cuestionario Proust

¿El rasgo principal de tu carácter? La paciencia, la voluntad.

¿Qué cualidad prefieres en los hombres? La ternura.

¿Y en las mujeres? La ternura.

¿Qué es lo que valoras más de tus amigos? La lealtad.

¿Qué defecto aborreces de ti? El perfeccionismo.

¿Cuál es tu idea de felicidad? Una colección de instantes eternos.

¿Cuál es el colmo de la miseria? No saber salir de ella.

¿Dónde te gustaría vivir? En un lugar hecho de los rincones más hermosos que conozco.

Escritores favoritos: Proust, Sthendal, Flaubert, Chejov, Hugo, Cunqueiro, Rodoreda…

Poetas favoritos: Los anónimos.

Héroe de ficción favorito: Jean Valjean.

Heroína de ficción favorita: Amélie Poulain.

Compositores favoritos: Debussy, Ravel, Satie, Chopin, Granados, Schubert, Rachmaninov…

Pintores favoritos: Odilon Redon, Picasso, Matisse, Chagall…

Nombres favoritos: Mar, Gema, Estel, David, Siro…

¿Qué es lo que más aborreces? La mala educación, la ignorancia voluntaria, la tacañería, la envidia.

¿Qué talento te gustaría tener? Ser buena para el cálculo.

¿Cómo te gustaría morir? Sin sufrimiento.

Estado anímico actual: Equilibrado.

¿Cuál es tu lema? “Festina lente”, “Hedonismo sostenible”, “Possunt quia posse videntur”

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Published in: on marzo 11, 2011 at 8:27 pm  Dejar un comentario  

Llueve sobre los patios. No ha dejado de hacerlo desde anoche. Los jardines, los parques, los montes lo necesitan. La primavera ya se deja ver y con la humedad se acrecientan sus aromas. A veces no reconozco algunos, aunque no me dejan indiferente; la flora del mediterráneo es distinta de la que yo conozco tan bien, pero no me confundo ante un pitósporo o una mimosa. A nuestro granado todavía no le han salido las hojas, ni siquiera puede verse aún la promesa de brotes tiernos, pero, como en celosía, muestra su transparencia una copa enorme de almendro florido que habita detrás, en el terreno protegido por el ayuntamiento y separado de la calle por una firme verja pintada de verde, donde comienza el pequeño Jardinet d’en Muns, un recorte entre la aceras, con sus muros tapizados de hiedra, sus acacias, sus bancos y sus farolas.

Intento reproducir un arbolito de jade y alguna especie más. Quizás en unos días las raíces asomen entre el agua con que he llenado una pequeña lata de guisantes. Con el último dinero que he ganado compraré una planta de jazmín para que se agarre a la esquina que queda entre los dos muros de la derecha. Ya imagino su perfume envolvente en las cálidas noches de verano mientras las estrellas lucen casi intactas sobre nuestras cabezas.

Ya tengo mi título de catalán, el que me habilita para apuntarme a la lista de interinos y para acceder al examen de oposiciones. Ahora debo ser constante y organizada para el estudio, lo cual no siempre me resulta fácil. Además, de las 200 plazas que se preveían para profesores de Lengua castellana y literatura, ahora se han quedado tan sólo en 80 para toda la comunidad y el caso es que, aún hablándose de todo ello, no se ha validado realmente la convocatoria oficial en el DOC. No importa; pase lo que pase lo intentaré de igual modo. Por eso, no quiero comprometerme en este momento con un empleo que me saque demasiado tiempo para estudiar, pero sí estoy disponible para hacer suplencias de pocas horas, sea en días esporádicos o con más regularidad. Me voy ayudando económicamente de mis ahorros y de las clases particulares que puedo dar cerca de casa. Nunca nada es tan complicado como parece. Sí, ahora lo digo, pero alguna vez me ha desbordado la ansiedad, ese fantasma que me inunda de niebla el cerebro y no me deja pensar con claridad, en deinitiva, creo que podría traducirlo como miedo a temer algo o miedo al miedo. La última vez ocurrió en esos días en que terminado el examen, esperaba con avidez los resultados. Podía esperarme cualquier cosa y no canté victoria hasta que no supe nada con certeza, pero en el momento de preguntar mi nota me sentí como paralizada, a la vez alegre y nerviosa, en un estado de felicidad e incomodidad desagradable. No sabría cómo explicarlo, pero tardó en volver la tranquilidad algunos días. No renuncié, no obstante, a la invitación de J a una copa de cava en un bar muy bonito junto a su casa, ni a una cena con D en la bonita población de Perpignan en Francia, ni tampoco a volver a brindar en casa con J por un logro compartido. Mil gracias a todos.


Published in: on marzo 3, 2011 at 3:07 pm  Comments (2)