frente a la chimenea

Lo sé; hace tiempo que no escribo. A veces ocurre que, aun teniendo muchas vivencias que contar, uno no tiene el impulso de hacerlo o no encuentra el momento preciso. No busco una disculpa, simplemente es así. El caso es que ahora me pongo a teclear y no sé muy bien por qué. Da igual, siempre me gusta volver a hacerlo.

Es temprano y sin embargo el cielo se ha encerrado como alguien en una habitación oscura, aunque todavía quedan muchas cosas por hacer antes de irse a dormir. Todavía había un poco de claridad cuando barrí la hojarasca dorada que se había quedado entre los rincones de las sillas, la mesa y las jardineras del patio. No he olvidado rellenar los pulverizadores de agua mineral; las gardenias no soportan el cloro ni la cal pero, si se las cuida de otro modo, sus hojas lucen oscuras y preciosas. El barrio está en silencio y todos los pájaros se han callado.

Los días festivos han transcurrido con tranquilidad, lo cual agradezco. Tan sólo hemos estado J y yo sentados a la mesa en las comidas y las cenas, con la excepción de un día en que vino M y otro en que invitamos a cenar a E. Mamá tiene una buena lesión en la rodilla y no ha podido venir esta Navidad. La operan la semana que viene. Se quedó en Galicia con la otra parte de la familia. No la hemos echado de menos, no nos deja respirar cuando viene. Es mucho mejor mantener la concordia a distancia, como ocurrió con P en su día; la lejanía nos ha unido mucho. A menudo suelo pensar que la distancia es el camino para el regreso, en algún sentido. Los días más importantes nos citamos a una hora por Skype para vernos y hablar. Los dos niños están muy bonitos; caritas redondas y cabellos sanos, siempre curiosos e inquietos. M ya habla correctamente tres lenguas y S ya dice muchas cosas, aunque se muestran tímidos ante sus tíos. Pero siempre tienen juguetes que enseñarnos. Me falta su contacto porque quisiera abrazarlos, sentir su olor y contarles cuentos o historias antes de dormir, o también enseñarlos a dibujar. En verano nos veremos y relativamente ya no queda tanto.

Hace un trimestre que me dedico a la docencia del francés para ejecutivos de empresas. También tengo a un grupito de niños a mi cargo en una pequeña escuela de idiomas de un municipio cercano. Y mi nombre continúa en las listas de proferores interinos y sustitutos del departamento de ensenyament, en espera de que el tiempo vaya asignando plazas a los candidatos. Paciencia. De momento estoy contenta y satisfecha con lo que hago, sobre todo después de buscar empleo con ahínco. Si nada lo impide, permaneceré en los mismos lugares todo el curso, además de que, por primera vez, soy la profesora titular.

 Escucho a Sopa de Cabra, a Anna Roig, a Zaz y a Vanessa Paradis en su Une nuit a Versailles. Y apuro los últimos días de vacaciones en espera de la llegada de los Reyes Magos.

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Published in: on enero 3, 2012 at 8:06 pm  Comments (2)  

Feliz Año Nuevo

Published in: on enero 2, 2012 at 11:15 am  Comments (1)