Me gusta el brillo alegre de tu mirada

Y el hoyuelo travieso en la mejilla

Y tu saber estar

Y tu saber querer

Y tu saber hacer

 

Te quiero despacito

Sin mayores problemas

Cada día

A cada ensalada

A cada café

A cada manzana

A cada paso

A cada fiesta

A cada siesta

A cada lágrima

A cada sonrisa

 

Anuncios
Published in: on julio 15, 2008 at 3:07 pm  Dejar un comentario  
Tags: , ,

El comienzo

Sucedió una noche de luna rosada.

 

Después de un largo café en un lugar recoleto iluminado con el suave resplandor de lamparillas de libélulas salimos en busca de la caricia del mar, pero llovía tanto que nos quedamos esperando a que pasase el aguacero bajo unos arcos. Y entonces me arrastraste dulcemente hasta ti y ocurrió el beso, sujetos los paraguas con tus manos sobre mi espalda enlazada por tus brazos. Y allí nos quedamos en un espacio sin tiempo, inmóvil todo cuanto nos rodeaba, ignorado el mundo más allá de los límites de nuestra piel.

 

Enamorarse es volver siempre a lo mejor de nosotros mismos.

 

 

Published in: on abril 29, 2008 at 8:15 am  Comments (1)  
Tags: ,

Breve encuentro

Poco después de saber de nuestra ruptura se te ocurrió decirme lo que sentías por mí después de casi un año que sabemos uno del otro. Me pareció que no era una banalidad y admiré tu valentía –creo que yo hubiese hecho exactamente lo mismo-. Tuve en cuenta tus sentimientos, que encontré nobles y sinceros. Tuve en cuenta cuánta ternura podía salir de tu corazón hacia mi persona. Pero sabías –lo supiste desde el principio- que me sentía magullada como si hubiese caído de mucha altura y sobrevivido, y que debía ponerme en pie de nuevo y comenzar a caminar.

A pesar de todo, me pareció ver en ti un amor incondicional, sin tiempo, paciente hasta donde hiciese falta. Y no hizo falta mucho para reconocer cuánto aprecio y cariño sentía por ti. Pero tú insistías en que yo te amase del mismo modo que decías tú que me amabas –“estoy muy enamorado de ti, como jamás lo he estado de nadie en esta vida. Eres la mujer más especial que he conocido. Quiero hacerte feliz y lucharé por ello cada día, cueste lo que cueste”-, pero yo te explicaba que pensaba que “el amor es lo contrario del egoísmo”. Lejos de dejarme reaccionar, te obcecabas en que mis sentimientos eran cambiantes e incoherentes… Y sabes que no era así, sino que navegaba entre una lógica y humana confusión. Si algo tenía claro, y lo sigo teniendo en estos momentos, es mi rechazo –al menos de momento- a una relación comprometida.

Hace tan sólo dos días supe de algo, a través de ti antes que de cualquier otra persona, que me hirió el alma con punta afilada. Tengo heridas recientes sobre heridas todavía abiertas. Pero no voy a morir por ello. Me ofreciste tu amistad en el momento más delicado. No he podido aceptarla. Así que todo ha terminado entre nosotros. Nos alejamos, nos distanciamos para no seguir sufriendo. Pero no te guardo rencor. Lejos de eso, agradezco los buenos momentos compartidos, el calor de tus brazos, las palabras, los susurros… Agradezco aquella noche tan especial e íntima, que pertenece exclusivamente a ambos, y de la que confesaste que había sido la noche más hermosa de toda tu vida.

Te queda de mí una carta en sobre rojo y mi dibujo… Espero que te quede, también, mi recuerdo.

Adiós, D., el de nombre verdeazul.

flores-para-d.jpg
Published in: on febrero 6, 2008 at 8:51 am  Comments (1)  
Tags: , , ,