Cada vez vengo más a menudo al colegio. Soy la profesora sustituta por la que optan en llamar siempre que necesitan a alguien y eso me favorece. He pasado por todos los grupos de enseñanza secundaria. Cada vez es más sencillo, puesto que los alumnos ya saben quién soy, pero reconozco que la primera vez que me he enfrentado a grupos nuevos a veces ha sido durísimo y hasta frustrante.

Comienza a hacer calor y las clases van resultando un poco pesadas, pero ya queda poco para que termine el curso; descontando fines de semana, un mes apenas. No queda nada, pero es el tramo más intenso. La ventaja es que no me encargo de poner exámenes ni de corregirlos, sólo me limito a proponer el trabajo que me dejan encargado los profesores que faltan y a vigilar las clases para que lleguen a buen término. Preferiría poder encargarme de un curso de principio a fin, pero al menos esto es un comienzo.

Estudio catalán incansablemente. Tarde o temprano, conseguiré mi objetivo y quizás pueda apuntarme en la próxima convocatoria de apertura de bolsa de empleo público para docentes. Estoy informándome sobre todo lo que se refiere a los exámenes de oposiciones. Lo hablé con S como por casualidad y me dijo al principio que ella me regalaba los temarios, pues había acudido a una academia, y luego, algo mejor aún: que podíamos prepararnos juntas. La noticia me llenó de alegría. En este momento me siento con energía para emprender una tarea tan dura. Si me organizo bien, quizás pueda compaginar el estudio con algo de trabajo. Es necesario ir tirando, sobre todo en una ciudad tan cara como Barcelona, sobre todo en tiempo de crisis.

Hace dos días comencé a leer Mirall trencat de Mercè Rodoreda. Voy alternando su lectura con el Diario de Hélène Berr, con Villa triste de Patrick Modiano  i con algo de poesía.

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Published in: on mayo 19, 2010 at 12:25 pm  Comments (2)  

V

Pasa el tiempo y mi colección sigue un poco descuidada. Sin duda, escribir es un hábito. Tengo cosas que hacer pero eso no es excusa para dejar de redactar unas líneas.

Ahora mismo estoy metida de lleno en el mundo de la enseñanza. Llevo así desde enero, desde cuando terminó mi contrato como librera. Aquello representa otra época, de la cual conservo un excelente recuerdo de mis compañeros y otro pésimo de las que fueron mis jefas -y lo digo en femenino, porque también tenía jefes, pero de ellos no tengo nada malo que decir, más bien al contrario-.  A veces tiene sus inconvenientes ser demasiado dócil en el trabajo. Intento ser cumplidora, pero tengo muy claro que no soy ni más ni menos que nadie. No se puede delegar trabajo en quien siempre está dispuesto a desempeñarlo por el puesto que ocupa y al mismo tiempo pretender que esa persona haga perfectamente todas las tareas que le corresponden. No se puede ser vendedor cualificado (sic), o sea,  jefe de departamento, sin saber siquiera quién es Verlaine y preguntarse si se escribe con B. No se puede. A menudo me vi ante situaciones tan absurdas, frustrantes e injustas -“lo siento R, no puedo enseñarte cómo se hacen devoluciones porque hace mucho tiempo que no las hago, pero es necesario que sepas hacerlas para el lunes”- que ganas tuve de marcharme por mi propio pie en plena campaña de Navidad. No lo hice, de nuevo cumplí con mi deber.

No he dejado, no obstante, de mantener un vínculo estrecho con los libros, ahora -y de nuevo- a través de la docencia, pues no he tenido pocas oportunidades de manejar textos en las clases y hasta de disfrutar de ellos conjuntamente con mis alumnos.

A tres días de la festividad de Sant Jordi, no sé por cuál libro optar. He pensado en Irène Nemirowsky, en Jean-Marie Le Clézio, en Mercè Rodoreda -a quien ya puedo leer en catalán después de la inesperadamente grata experiencia de Aloma– o en los libros que muy amablemente me han recomendado JM o G. Ninguno de ellos es mala opción.

El 23 no veré a J, aunque podré felicitarlo con unas palabras. Pero el sábado he pensado cogerlo de la mano y subirnos a un autobús que nos deje en la rosaleda en tan sólo una parada. Mi regalo no es una rosa, sino todas las que pueda ver en un espacio que ni se imagina. No tengo un libro para él, pero le entregaré un cuaderno dedicado con dos poemas manuscritos, ilustrado con la fotografía de una taza de porcelana, en homenaje a los desayunos juntos que tanto representan para nosotros.

Published in: on mayo 18, 2010 at 1:11 pm  Comments (2)  

IV

El temps passa ràpid. La primavera arribarà aviat -alguns arbres ja estan florits-, tot i que fa uns dies va caure una nevada espectacular, com no recordo des de fa molt temps.

Sóc de nou a l’atur, aquesta vegada amb dret a cobrar la pestació, després d’haver treballat molts mesos seguits sense parar. L’última feina ha sigut una suplència en un col·legi concertat molt prestigiós del centre de la ciutat. Em va trucar el director una tarda per a fer una entrevista. Necessitaven amb urgència una professora susbstituta de Lengua y literatura castellana i Francès, ja que la que tenien s’habia fet molt de mal en una cama baixant les escales.

Com sempre, ha suposat una tasca difícil però satisfactòria.

Si hagués de dir alguna cosa negativa sobre el panorama de l’ensenyament actual, diria que no és gens senzill tractar amb els adolescents, però no per la seva edat conflictiva de què sempre es parla i per la que tots hem passat, sinó per un problema actitudinal de base que no afectava als nois  de fa unes quantes generacions. Em refereixo a la manca d’educació i de respecte cap al professor. En molts casos són fills amb diners però abandonats. Formen part de les generacions clau, del desconeixement de l’autoritat a cases seves i de la poc beneficiosa cultura políticament correcta. És clar que la societat ha de fer alguna cosa al respecte i ben aviat.

Published in: on mayo 18, 2010 at 12:28 pm  Dejar un comentario  

Gracias

Una circunstancia esperada, la finalización de mi contrato en la empresa donde trabajaba, me ha dejado de nuevo en el paro y me ha puesto en la búsqueda incansable de un nuevo trabajo. Sabía que podía pasar; lo que no esperaba, de ningún modo, fueron las palabras que me dijo mi jefa llegado el momento, habiendo pensado que el único motivo era el vencimiento del valor de una firma y unos servicios. Pues no. Parece que haya personas a quienes les gusta hacer daño. No me bastaba con haber trabajado como una esclava durante todos estos meses como lo que yo creía que estaba bien, siempre con una sonrisa y con disponibilidad y dedicación, para que aún encima me dijese que no sirvo para ello, que soy seca y no sé tratar con la gente, cuando sinceramente pensaba que la atención al cliente, mi paciencia y mi carácter suave y paciente eran mi mejor baza al respecto. Y todavía añadió, la mala pécora, que seguro que mis compañeros lo sentirían mucho porque había notado siempre muy buena química entre ellos y yo; no se puede ser más cruel. Mi reacción fue mesurada y elegante, lo cual a ella la dejó descolocada. Y, como no hay mal que por bien no venga, me voy de allí sabiendo que encontraré un trabajo mucho mejor.

Published in: on mayo 18, 2010 at 11:47 am  Dejar un comentario  

Ell

Fa temps que ens vam conèixer, no m’en recordo exactament quant, però també fa temps que no sabia gens d’ell. Casualment un bon dia ens vam retrobar i ja mai no hem perdut el contacte. Com alguna cosa que es vol conservar, no he esborrat del meu cap gairebé cap paraula que ens hem dit. Una nit primaveral de fulles daurades ens vam citar a la sortida d’una estació de metro. Ens vam veure, ens vam saludar i aviat, de sobte, ell em va fer el primer petó. Un petó dolcíssim i llarg que em va transformar, fet de la mateixa tibiesa de la darrera tardor. Un petó seguit d’un altre. El primer d’un milió. Com és possible doncs que abans no em fixés en aquest noi? Ara sé, des de la retrobada, que potser ens vam conèixer en una altra vida, tots dos tant semblants, senzills, alegres, apassionats… Somric.

Published in: on mayo 17, 2010 at 8:54 pm  Dejar un comentario  

I

Día de Navidad. Mamá se lo toma muy en serio en el sentido religioso; yo lo veo todo como una excusa agradable para que la familia se reúna. Este año lo haremos en la casa familiar, donde normalmente vivimos J, Tito y yo.

P. llegó hace ya casi un mes. Se quedará en la ciudad hasta que nazca su segundo hijo. U y M, su mujer y el niño que ya tienen, llegarán el día de Reyes. Tengo ganas de conocer al pequeño y levantarlo en brazos, de hablarle y de jugar con él. No hace mucho que anda; hace menos todavía que empezó a decir las primeras palabras y en su vocabulario se  entremezclarán términos del inglés, del español y del esloveno. Durante los meses que viva aquí, incluso escuchará el catalán. Por muy lioso que pueda parecer en un principio, seguro que le vendrá muy bien aprender cuatro lenguas. A mí me parece realmente un privilegio.

M acudió a la cena de Nochebuena más bien desencajada, después de haber pasado unos días con fiebre y trastornos gástricos. No quiso ingerir más que arroz blanco, pan tostado y bebidas isotónicas.

Mamá está radiante al vernos a todos juntos alrededor de una mesa preparada con mimo para la ocasión.

Published in: on mayo 17, 2010 at 8:32 pm  Dejar un comentario  

Retales

Transcribo aquí algunos fragmentos que escribí hace tiempo para este diario y que, por una causa o por otra, todavía no habían sido publicados.

Published in: on mayo 17, 2010 at 8:17 pm  Dejar un comentario